Barracas: Costumbres que cambian y precios que suben

De nuestra redacción.- Los tiempos cambian, y por lo mismo, cambian las gentes: nada es iguala lo que fue por más que intentemos volver atrás. Con los tiempos, cambian las costumbres: ya no es posible caminar por Barracas y tentarse con el humito que solían despedirlas parrillas improvisadas en las obras en construcción.

Más aún: las obras en marcha son muy pocas -la mayoría habilitadas como edificios en altura en lugares no aconsejables para ello, que no sólo nos roban el aire sino que ahora nos tapan el sol y ya no hay disponible un solo peón para asar vuelta y vuelta aquellos impresionantes vacíos o aquellas crocantes tiras de asado.

Uno de los encargados de hacer las compras en unade estas gigantescas moles nos explica: “El famoso asadito fue reemplazado, hace años, por sándwiches de mortadela, salame y queso. Antes yo hacía los cálculos para la parrilla: si para un asado dominguero contamos medio kilo por persona, para quienes están trabajando habría que sumar doscientos cincuenta gramos más, a lo que cabría agregar un chorizo, una morcilla o una porción de ubre para cada uno, como Dios manda.

 ¿Cuánta plata hay que juntar para ello, sumando al costo elvalor-hora del encargadodel asador, que antes abonaba el empleador? ¿Y el vinito con soda, prohibido definitivamente?” El obrero de la construcción se sincera y aclara:“Lo que cambian no son las costumbres: son los precios…”