BORGES. Soñar con laberintos, donde él pasaba de un cuarto a otro.

De nuestra redacciòn.- Imàgenes del cerebro: Por las noches, un hombre dormido, sueña recurrentemente que un omnibus lo atropella. Entonces, acudió a una clínica donde se le ayudó a reescribir la trama y El tomo una ametralladora en sus manos, atacó el omnibus y mató al conductor», explicó la psicologa Rosalind Cartwright en el Centro Médico Presbiteriano Saint Luke, en Chicago, «Se sintió mucho mejor y nunca más volvió a tener ese sueño.» Una pequeña historia de los Estados Unidos, donde una nueva generación de terapeutas no se limita a oir en sus pacientes el racconto de sus sueños para descubrir que los mueve y qué les molesta. Ahora, cuando un sueño no les gusta. lo cambian.

Terapeutas como Cartwright han demostrado que con los cursos de concentración para predeter minar lo que se desea soñar se pueden combatir trastornos psiquicos serios. «A veces darse cuenta de que es lo que se está soñando no es tan bueno» refieren «Puede ser de gran ayuda modificar pesadillas aterradoras, aunque también se ha visto que se pueden mejorar problemas personales y fobias

El lema de Stephan Latest Sador de la Universidad de Stanford director del «Lucidity Institute». «Hasta ahora con una interpretaciòn de los sueños, y ahora es tiempo aprender a cambiarlos». LaBerge es de los pioneros de la investigación llamando «sueño lúcido, término que describe que la persona que duerme consciente de que está soñando, y muchas veces incluso decide que curso quiere darle al terreno onirico. En «sueno lúcido».es posible pegarle en la cara al jefe sin perder el trabajo

Brigitte Holzinger, del Instituto Kon rad-Lorenz para la Investigación de la Evolución y el Conocimiento en Viena, intenta convencer a los aún escépticos. Tal como lo explica en la revista alemana «FOCUS», Holzinger le pidió un grupo de autodenominados «soñadores lúcidos» que hicieron con los ojos un movimiento preestablecido, cuando sus sueños se volvieran conscientes.

Los músculos del ojo son los únicos que al dormir no están paralizados, y el movimiento se registra con un electro óculo que grafica la informaciòn

Me comunique con personas que dormían en el preciso momento en que estaban soñando.»

Las personas pasan tanto tiempo en el mundo de los sueños como frente al televisor: de dos a dos horas y media por noche. Una persona de 75 años habrá pasado soñando entre seis y siete años de su vida, y producido más de 100.000 sueños, algunos de la duración de un largometraje.

Inge Strauch y Bárbara Meier, del Instituto de Psicologia de la Universidad de Zurich, interrogaron a numerosas personas en su laboratorio y comprobaron que sólo algunos sueños son realmente extraños y que incluso uno de cada cuatro son extremadamente realistas. El modelo neurobiológico que postula que los sueños serían el producto casual de contactos eléctricos y químicos de las neuronas del cerebro frontal, ideado por Allan Hobson y Robert McCarley de la Universidad de Harvard, explicaria el extraño mundo de imágenes que aparecen durante el sue ño, pero no su significado.

En el Instituto Sigmund Freud, en Frankfurt, el psicoanalista Wolfgang Leuschner creó el primer banco de datos alemán sobre los sueños, donde ya hay almacenadas unas 2.000 pequeñas historias.

Leuschner utiliza un aparato de recepción ultrasensible con trece electrodos colocados en el cuero cabelludo, la frente, el ángulo de los ojos, la comisura labial y el mentón, para regis trar la corriente cerebral y la tensión de los músculos. Cuando el cerebro se encuentra en «estado de sueño». la pantalla muestra una imagen característica. En ese momento, los investigadores despiertan a la persona y le piden que cuente el sueño. Este trabajo de labora torio, completado con la transcripción de diarios personales, conforman un frente de lucha contra el olvido. Los resultados a veces son triviales, otras sorprendentes.