El Movimiento por el Resurgimiento de La Boca comunicó sobre su lucha

Se dió a conocer un comunicado del Movimiento Vecinal por el Resurgimiento de La Boca acerca de las viviendas que están construyendo sobre terrenos de Casa Amarilla, frente a la avenida Almirante Brown. Explican el proceso que llevó afectar la última reserva de espacios verdes de ese barrio emblemático de Buenos Aires.

El texto de la declaración distribuida por la organización vecinal boquense es el siguiente:

A LOS VECINOS DEL BARRIO DE LA BOCA -Lo que se debe saber sobre las viviendas en Casa Amarilla

En diciembre de 2004, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires a cargo por aquel entonces de Aníbal Ibarra, impulsó la construcción de más de 1.200 viviendas en torres tipo monoblock en los terrenos de Casa Amarilla, lo que provocó el rechazo y movilización de la gran mayoría de las instituciones barriales y vecinos de La Boca.

A partir de ese momento, distintas entidades boquenses tomaron conciencia que el trabajo en conjunto no solo podía frenar la construcción irracional de edificios en el último espacio verde disponible que tenía el barrio, sino que las mismas se podían edificar en la trama urbana, mejorando con ello la calidad de vida y la deteriorada imagen de La Boca.

En 2005 se constituyó el Movimiento Vecinal por el Resurgimiento de La Boca del Riachuelo, integrado por distintas asociaciones, entidades y vecinos, que a pesar de sus diversos orígenes y conservando su identidad, confluyeron en un proyecto común que es la “recuperación urbanística» del barrio a través de una planificación consensuada.

Fue a través de acciones judiciales iniciadas bajo la figura del recurso de amparo, que el Movimiento Vecinal por el Resurgimiento de La Boca del Riachuelo logró postergar el proyecto de viviendas impulsado por el Gobierno de Aníbal Ibarra, ya que no se había realizado ningún estudio de impacto ambiental para determinar si la zona podía asimilar a los más de 6.000 nuevos habitantes que implicaban los edificios a construirse y porque se había omitido convocar a una audiencia publica para conocer la opinión de los vecinos de La Boca ante un emprendimiento de tal magnitud como lo establece la legislación vigente

Realizado el estudio de impacto ambiental, el mismo señaló que la zona de Casa Amarilla no podía resistir la instalación de 6.000 personas ya que no había instalaciones de agua, cloacas, espacio para estacionamiento de autos o capacidad en escuelas para abastecer a esa cantidad de nuevos habitantes.

Durante el año 2006, luego de un arduo trabajo, el Movimiento Vecinal por el Resurgimiento de La Boca del Riachuelo logró que la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires declare la Emergencia Urbanística y Ambiental de La Boca en materia de vivienda, servicios, equipamiento, espacios verdes y de actividades productivas, a través de la sanción de la Ley N ° 2.240, la cual establecía programas especiales de mejoras y señalaba que la intervención del Gobierno de la Ciudad debía realizarse sobre los inmuebles ociosos a fin de fomentar la renovación urbanística y el mejoramiento socio ambiental.

Si bien luego de sancionada la Ley N º 2240 se elaboró un Programa para construir viviendas en el entorno de la Plaza Solís y el barrio Chino, al asumir la Jefatura de Gobierno el Ingeniero Mauricio Macri en diciembre de 2007, dichos planes y programas fueron archivados.

En el año 2008, un grupo de personas que alegaban haber sido “preadjudicatarios” de viviendas en Casa Amarilla por la gestión de Aníbal Ibarra presentaron una acción de amparo ante el Poder Judicial para obligar al Gobierno de la Ciudad a que inicie la construcción de viviendas en esos terrenos.

Su pedido fue receptado favorablemente con una resolución del Juez Roberto Gallardo, que intimó al Gobierno porteño a que inicie las obras. En un primer momento, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires se opuso terminantemente a la edificación en Casa Amarilla, apeló la medida y logró que el Juez Gallardo fuera apartado de la causa. La tramitación judicial pasó luego a otro magistrado y más tarde a la Cámara de Apelaciones.

Durante el 2010, el Gobierno de la Ciudad cambió su firme oposición a la construcción de viviendas y llegó a un principio de acuerdo con la Asociación Civil Casa Amarilla para terminar con las acciones judiciales. Paralelamente y sin esperar a que la Justicia resuelva el conflicto planteado, licitó las obras de las nuevas viviendas que comenzaron a construirse en 2011.

El acuerdo alcanzado por el Instituto de la Vivienda de la Ciudad y la Asociación Civil Casa Amarilla consiste en lo siguiente: 1) Se construirían 438 viviendas en lugar de las 1200 proyectadas en 2004; 2) La Asociación Civil Casa Amarilla seleccionará a las personas que recibirán las nuevas unidades habitacionales; 3) La Asociación Civil Casa Amarilla administrará los Consorcios de los edificios a construir; 4) La Asociación Civil Casa Amarilla desistirá del reclamo que se construyan 1200 viviendas y acepta 438 en su lugar.

Ante esta situación, el Movimiento Vecinal por el Resurgimiento de La Boca del Riachuelo se presentó ante la nueva causa judicial en tramite y señaló que las viviendas debían construirse en la trama urbana de La Boca y no en Casa Amarilla, y por otro lado, cuestionó que las viviendas a adjudicarse no fueran asignadas por el Instituto de la Vivienda en forma imparcial y tranparente, sino por una poco conocida “Asociación Civil Casa Amarilla”.

Lamentablemente, Sala II de la Cámara de Apelaciones en lo Contencioso Administrativo y Tributario N° 2 del Poder Judicial de la Ciudad de Buenos Aires resolvió arbitrariamente excluir al Movimiento Vecinal por el Resurgimiento de La Boca del Riachuelo del proceso judicial en curso, y con esto dar vía libre a la construcción de viviendas en Casa Amarilla, legitimando asimismo que la asignación de los departamentos se realice en forma poco clara.

Durante estos largos años en los que hemos hecho escuchar nuestra voz, integrantes de Resurgimiento han sido amenazados, han sufrido ataques en los frentes de sus hogares, e incluso se nos ha provocado con una manifestación paralela el mismo día que nos juntamos a pedir que se haga un Parque en Casa Amarilla el 4 de agosto de 2011.

Hoy avanza la construcción de viviendas en Casa Amarilla, cuando las mismas podían haberse edificado en la trama urbana barrial, y preservado esos terrenos como un parque público atendiendo a la recomendación de la Organización Mundial de la Salud para que las grandes ciudades mantengan un mínimo de 10 a 15 m2 de espacios verdes por habitante, cuando la Ciudad de Buenos Aires solo posee 1,80 m2 por persona.

A todo ello, se suma el poco claro proceso para asignar los departamentos a sus futuros ocupantes en Casa Amarilla y el anuncio del Club Boca Juniors de construir un nuevo estadio en las dos manzanas que aún están libres.

Estos 8 años de arduo trabajo nos han dado la fortaleza y la experiencia para seguir trabajando por mejorar La Boca. No tenemos intereses ocultos ni negocios personales que nos mueven en este camino, sino la firme convicción que el trabajo conjunto de entidades y vecinos es el único camino para detener el progresivo proceso de deterioro barrial.

Lo ocurrido con Casa Amarilla, debe servir de ejemplo para que no vuelva a suceder. Nuevos desafíos nos esperan y no vamos a bajar los brazos ni a silenciar nuestra voz.

Octubre de 2012

El Movimiento por el Resurgimiento de La Boca comunicó sobre su lucha

Se dió a conocer un comunicado del Movimiento Vecinal por el Resurgimiento de La Boca acerca de las viviendas que están construyendo sobre terrenos de Casa Amarilla, frente a la avenida Almirante Brown. Explican el proceso que llevó afectar la última reserva de espacios verdes de ese barrio emblemático de Buenos Aires.

El texto de la declaración distribuida por la organización vecinal boquense es el siguiente:

A LOS VECINOS DEL BARRIO DE LA BOCA -Lo que se debe saber sobre las viviendas en Casa Amarilla

En diciembre de 2004, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires a cargo por aquel entonces de Aníbal Ibarra, impulsó la construcción de más de 1.200 viviendas en torres tipo monoblock en los terrenos de Casa Amarilla, lo que provocó el rechazo y movilización de la gran mayoría de las instituciones barriales y vecinos de La Boca.

A partir de ese momento, distintas entidades boquenses tomaron conciencia que el trabajo en conjunto no solo podía frenar la construcción irracional de edificios en el último espacio verde disponible que tenía el barrio, sino que las mismas se podían edificar en la trama urbana, mejorando con ello la calidad de vida y la deteriorada imagen de La Boca.

En 2005 se constituyó el Movimiento Vecinal por el Resurgimiento de La Boca del Riachuelo, integrado por distintas asociaciones, entidades y vecinos, que a pesar de sus diversos orígenes y conservando su identidad, confluyeron en un proyecto común que es la “recuperación urbanística» del barrio a través de una planificación consensuada.

Fue a través de acciones judiciales iniciadas bajo la figura del recurso de amparo, que el Movimiento Vecinal por el Resurgimiento de La Boca del Riachuelo logró postergar el proyecto de viviendas impulsado por el Gobierno de Aníbal Ibarra, ya que no se había realizado ningún estudio de impacto ambiental para determinar si la zona podía asimilar a los más de 6.000 nuevos habitantes que implicaban los edificios a construirse y porque se había omitido convocar a una audiencia publica para conocer la opinión de los vecinos de La Boca ante un emprendimiento de tal magnitud como lo establece la legislación vigente

Realizado el estudio de impacto ambiental, el mismo señaló que la zona de Casa Amarilla no podía resistir la instalación de 6.000 personas ya que no había instalaciones de agua, cloacas, espacio para estacionamiento de autos o capacidad en escuelas para abastecer a esa cantidad de nuevos habitantes.

Durante el año 2006, luego de un arduo trabajo, el Movimiento Vecinal por el Resurgimiento de La Boca del Riachuelo logró que la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires declare la Emergencia Urbanística y Ambiental de La Boca en materia de vivienda, servicios, equipamiento, espacios verdes y de actividades productivas, a través de la sanción de la Ley N ° 2.240, la cual establecía programas especiales de mejoras y señalaba que la intervención del Gobierno de la Ciudad debía realizarse sobre los inmuebles ociosos a fin de fomentar la renovación urbanística y el mejoramiento socio ambiental.

Si bien luego de sancionada la Ley N º 2240 se elaboró un Programa para construir viviendas en el entorno de la Plaza Solís y el barrio Chino, al asumir la Jefatura de Gobierno el Ingeniero Mauricio Macri en diciembre de 2007, dichos planes y programas fueron archivados.

En el año 2008, un grupo de personas que alegaban haber sido “preadjudicatarios” de viviendas en Casa Amarilla por la gestión de Aníbal Ibarra presentaron una acción de amparo ante el Poder Judicial para obligar al Gobierno de la Ciudad a que inicie la construcción de viviendas en esos terrenos.

Su pedido fue receptado favorablemente con una resolución del Juez Roberto Gallardo, que intimó al Gobierno porteño a que inicie las obras. En un primer momento, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires se opuso terminantemente a la edificación en Casa Amarilla, apeló la medida y logró que el Juez Gallardo fuera apartado de la causa. La tramitación judicial pasó luego a otro magistrado y más tarde a la Cámara de Apelaciones.

Durante el 2010, el Gobierno de la Ciudad cambió su firme oposición a la construcción de viviendas y llegó a un principio de acuerdo con la Asociación Civil Casa Amarilla para terminar con las acciones judiciales. Paralelamente y sin esperar a que la Justicia resuelva el conflicto planteado, licitó las obras de las nuevas viviendas que comenzaron a construirse en 2011.

El acuerdo alcanzado por el Instituto de la Vivienda de la Ciudad y la Asociación Civil Casa Amarilla consiste en lo siguiente: 1) Se construirían 438 viviendas en lugar de las 1200 proyectadas en 2004; 2) La Asociación Civil Casa Amarilla seleccionará a las personas que recibirán las nuevas unidades habitacionales; 3) La Asociación Civil Casa Amarilla administrará los Consorcios de los edificios a construir; 4) La Asociación Civil Casa Amarilla desistirá del reclamo que se construyan 1200 viviendas y acepta 438 en su lugar.

Ante esta situación, el Movimiento Vecinal por el Resurgimiento de La Boca del Riachuelo se presentó ante la nueva causa judicial en tramite y señaló que las viviendas debían construirse en la trama urbana de La Boca y no en Casa Amarilla, y por otro lado, cuestionó que las viviendas a adjudicarse no fueran asignadas por el Instituto de la Vivienda en forma imparcial y tranparente, sino por una poco conocida “Asociación Civil Casa Amarilla”.

Lamentablemente, Sala II de la Cámara de Apelaciones en lo Contencioso Administrativo y Tributario N° 2 del Poder Judicial de la Ciudad de Buenos Aires resolvió arbitrariamente excluir al Movimiento Vecinal por el Resurgimiento de La Boca del Riachuelo del proceso judicial en curso, y con esto dar vía libre a la construcción de viviendas en Casa Amarilla, legitimando asimismo que la asignación de los departamentos se realice en forma poco clara.

Durante estos largos años en los que hemos hecho escuchar nuestra voz, integrantes de Resurgimiento han sido amenazados, han sufrido ataques en los frentes de sus hogares, e incluso se nos ha provocado con una manifestación paralela el mismo día que nos juntamos a pedir que se haga un Parque en Casa Amarilla el 4 de agosto de 2011.

Hoy avanza la construcción de viviendas en Casa Amarilla, cuando las mismas podían haberse edificado en la trama urbana barrial, y preservado esos terrenos como un parque público atendiendo a la recomendación de la Organización Mundial de la Salud para que las grandes ciudades mantengan un mínimo de 10 a 15 m2 de espacios verdes por habitante, cuando la Ciudad de Buenos Aires solo posee 1,80 m2 por persona.

A todo ello, se suma el poco claro proceso para asignar los departamentos a sus futuros ocupantes en Casa Amarilla y el anuncio del Club Boca Juniors de construir un nuevo estadio en las dos manzanas que aún están libres.

Estos 8 años de arduo trabajo nos han dado la fortaleza y la experiencia para seguir trabajando por mejorar La Boca. No tenemos intereses ocultos ni negocios personales que nos mueven en este camino, sino la firme convicción que el trabajo conjunto de entidades y vecinos es el único camino para detener el progresivo proceso de deterioro barrial.

Lo ocurrido con Casa Amarilla, debe servir de ejemplo para que no vuelva a suceder. Nuevos desafíos nos esperan y no vamos a bajar los brazos ni a silenciar nuestra voz.

Octubre de 2012