En el mes de la mujer, una gran olvidada engalana nuestra comuna

De nuestra redacciòn.-De lejos, Juana Manso gana el premio a la gran olvidada de la historia nacional. Domingo Faustino Sarmiento profetizó bien cuando dijo: «En otro pais, ella seria alguien, una personalidad importante. En la Argentina, nunca va a ser más que una màs, Juana Manso es públicamente acusada de ser pobre, gorda y fea».

Hoy su recuerdo engalana nuestra comuna

Lo mismo que Sarmiento; la educación popular es furiosamente anticlerical. Habia apoyado al gobernador santafesino Nicasio Oroño, precursor de la reforma agraria y un hereje para el clero local, que veía amenaza da su posición latifundista.

Era metodica, cientifico y que estuviera abierta a todas las clases sociales. tampoco la rancia aristocracia porteña le perdonaba su feminismo militante

Se la trata de loca y se le infieren ofensas creibles. En una de sus conferencias públicas la llenaron de barro y basura, arruinándole uno de los dos vestidos decentes que tenia. Famosa por sus articulos incendiarios que publicaba en los principales periódicos políticos;

¿Quién podía soportar por aquella época a una dama que se atrevia a decir que la mujer era prisionera del marido que era dueño de su cuerpo y del sacerdote que poseía su alma?

A pesar de la guerra a muerte, Sarmiento, Mitre, Mármol y Avellaneda la protegieron. El presidente Avellaneda la designa vocal del nuevo Departamento de Escuelas, siendo así la primera mujer que ocupa un cargo público en en la Argentina. Dos años des pués, en 1871, la nombra miembro de la Comisión Nacional de Escuelas, pero los enemigos terminan triunfando.

El 24 de abril de 1875 a las cuatro de la tarde falleció. Su féretro anduvo vagando por medio Buenos Aires porque no la querian enterrar en la Chacarita (daban excusas, pero era por sus ideas religiosas). Al final, terminó en el cementerio inglés, hoy semi desaparecido. Recién en 1915 sus restos fueron trasladados al panteón del magisterio en la Chacarita. Después de tanto rencor, el olvido eterno para quienes sus contemporáneos calificaban como la «mujer monstruosa» o el «doble siniestro» de Sarmiento.

La gorda, pobre y fea fue, entre otras. cosas, la primera mujer que ocupó un cargo público en la historia politica nacional, una de las pioneras del periodismo femenino, fundadora de las bibliotecas populares y la primera directora de la primera escuela mixta que existió en nuestro país. Sarmiento mismo cuenta que esta escuela mixta fue un «invento mío y de Mitre a fin de no dar a la mujer instruida y desgraciada con las puertas de la patria en el rostro».

Desde que su marido, el violinista Francisco de Noronha, la abandonó y quedó sola con dos hijas, la señora Manso desafió a la sociedad porteña. Apenas llegó de su exilio, después de la dictadura de Rosas, fundó su periódico Album de Señoritas (1853). que sólo sobrevivió ocho números. La sociedad argentina no estaba preparada para leer que «la mujer es esclava de su espejo, de su corse, de sus zapatos, de su familia, de su marido… ¿Por qué le cerráis torpemente la vereda de la industria y del trabajo y la colocais entre la alternativa de la prostitución o la miseria?».

Y hoy apenas la recuerda una perdida calle de Pompeya…