Historias de mi barrio

Pompeya y más allá la inundación…

De nuestra redacción.- ¿Quién puede olvidarse? Con la tristeza de los domingos que son grises y frios aunque haya fútbol y el vómito del gol es truje con su grito la soledad colectiva con esa bronca de la madrugada en ciernes y el lunes que se viene con su carga de mufa, así se nos fue «Pichuco», ese que usted y yo ahora recordamos con nostalgia, metiendo la mano por debajo del saco para rescatarlo y traerlo.

Si,tuvo cédula de identidad y dos nom bres -Anibal Carmelo- ¿a quién podía im portarle? La irrespetuosidad y el cariño – dos cosas que a veces parecen ir juntas y confundirse lo bautizaron «Pichuco» y lo declararon hijo de esta ciudad bohemia que cada vez es menos bohemia y menos ciudad.

Se dejó olvidado el fueye ese que un celoso guardián atesoraba de la rapiña ca riñosa- pero es un cosa muerta, inservible, porque se fue en espíritu con el Gordo, el Gordo de las broncas con Centeya -Ju lián que terminaba llorando de cariño.

Hace ya un año… como si fuera ayer. Por vez primera «Pichuco» se olvidó de los amigos y, solo, se tomó el piro. Andará por alguna nube lluviosa para descargar en lá grimas sobre su ciudad -Buenos Aires ese cariño curado a pañuelo que fue su confortable amistad.

Más si como decía Calderón de la Barca «la vida es sueño y los sueños, sueños son» ¿no estaremos viviendo un sueño y al des pertar sentiremos al oído la celestial dulzu ra de «Danzarín»? Probemos, Gordo, que soñar no cuesta nada…

APUNTES de mi barrio

Recordamos a Conrado Nalé Roxlo, fallecido en 1970, y aquel soneto famoso que dio título a su primer libro publicado en 1923: El Grillo. El «viejo Nalé», como le llamábamos, sentía aversión -fingida, desde luego- por ese pecado juvenil, ya que «en su nombre y honor -juz gaba- se desconoce prácticamente toda mi pos terior producción. Decía el soneto:

Música porque sí, música vana como la vana música del grillo: mi corazón eglógico y sencillo se ha despertado grillo esta mañana.

¿Es este cielo azul de porcelana? ¿Es una copa de oro el espinillo? O es que en mi nueva condición de grillo veo todo a lo grillo esta mañana?

¡Qué bien suena la flauta de la rana!. Pero no es son de flauta: es un platillo de vibrante cristal de a dos desgrana

gotas de agua sonora:. ¡Qué sencillo es a quien tiene corazón de grillo interpretar la vida esta mañana!

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Las preocupaciones educativas de la época. La poesía argentina no forma parte de los programas. Pregúntele a cualquier niño en edad escolar si conoce algún soneto completo de Borges, o si alguna vez oyó mencionar a Almafuerte, Francisco Luis Bernárdez, J. S. Tallón, Alfonsina Storni, Conrado Nalé Roxlo, Leopoldo Marechal o Baldomero Fernández Moreno. Seguramente, le mirará con extrañeza, como preguntando: ¿De qué me está hablando…?