Historias de mi barrio

De nuestra redacción..-¿Cómo pedirle perdón a alguien por un hecho ya olvidado?
¿Cómo explicarle a un compañero de banco enla primaria de Barracas, que hace cuarenta años, en una actitud tan injusta como desmedida, lo golpeara sin motivo hasta hacerlo llorar lá grimas de impotencia? El remordimiento, ciertas noches, acucia; la conciencia desparrama, sobre la almohada, su bilis, que acida lo que toca; no hay modo de olvidar, o quizá sí, y por eso duermen laxos y calmos los banqueros, los ladrones y ciertos asesinos, pero no es su caso

El acto de contrición no pesa en la medida que debiera. Más bien, ensancha la pena, la
hace transparente y se puede tocar. ¿Cuántas veces lo ha sofocado esa necesidad de remediar lo que no tiene remedio? ¿Y a favor de qué, si él es el único depositario de esa escena? ¿De su propia expiación? ¿No han cometido tamañas o peores injusticias y nadie vino a disculparse? ¿No sintió la misma pena, el hondo abismo que se abría bajo sus pies cuando se le imponía la fuerza sin razón ni lógica?

¿Y los sentimientos contradictorios que le despertaban los retos de sus mayores y que, ahora, a la distancia se convertían en meras reconvenciones familiares? Volver atrás para arreglar cuentas con las víctimas de sus pecados capitales fue siempre su meta. Pero nunca la alcanzó. Ni en sueños. Las imágenes desdibujadas se alejan más a medida que va creciendo su grito, hasta que se despiertatranspirado observa, entre receloso y
azorado, como su compañera duerme Iibremente con respiración acompasada y gesto sereno.

El resto de la noche será, seguramente, una sospechosa vigilia; un paseo interminable de sus ojos por las sombras contorneadas de la habitación silenciosa; el canto del gallo (¿será un canto de gallo?) anunciándole que un nuevo día está al nacer y la íntima convicción de que el cielo, a esa hora, abundará en negros nubarrones hasta que descargue la lluvia furiosa y crepitante. Por más que busque las dichosas pastillas, no le servirán de nada. Lo embutirán, acaso, en un sueño másprofundo y más negro, y oirá el llanto de un niño acometido por la injusticia, el llanto del ex compañero y su propio llanto impotente reclamando redención.