Historias de mi barrio

De nuestra redacción».-» Ya casi nadie come una porción al mostrador. Ahora, casi todos, piden ‘delivery’. No me parece mal, después de todo, porque yo tuve que incorporarlo o sucumbía, pero da pena que ya no se consuma la pizza de molde o se ignore que la llamada de cancha’ era así de enorme, llevaba solo tomate y se comía fria.

Se vendía frente a las canchas, donde el ‘tano’ apostaba un atril y arriba la enorme pizzera de fierro negro. Los muchachos la acompañaban con un vaso de buen vino moscato. Esa era la verdadera pizza:solo abundante tomate. La otra había que pedirla con ‘mozzarella’ o ‘anchoas’, mitad y mitad, y se acompañaba de una porción de fainá (harina de garbanzos) fría.

Ahora hay tantos gustos que marean a uno. Yo seguí con la receta tradicional heredada de mi abuelo y la salsa es es de tomate У natural triturado. El bollo está trabajado a mano con harina, agua y leche. Eso sí: debí prescindir del horno de leñas. Era antiecómico y nadie lograba diferenciar el sabor. Recurrí al gas y un chico hace el reparto en una motito. Tampoco vendo ya moscato, garnacha ni marsala. ¡Nadie los pedia! (Confesiones de un viejo pizzero de de Banchero, en la Boca, que todavía cocina pizzas «all’uso nostro» solo para los amigos)