Historias de mi barrio

De nuestra redacciòn.*INFIERNO

*INFIERNO En la tertulia nocherniega, en el cafè de la calle Uspallata en Barracas, en una mesa de habituès se conversaba acerca de las fechas patrias y las celebraciones escolares a propósito de ellas. Surgió así el tema de los actos es colares de 25 de Mayo y 9 de Julio, que consistían en la declamación de clásicos poemas alusivos, en la interpretación de textos y en el bailecito patrio. Padres e hijos, «rigurosamente ataviados con sus me jores galas» -como diría una docente de la época asistían a estos maratónicos festejos. Por lo general se celebraban en el patio abierto de las escuelas, con temperaturas bajísimas y agua escarchada en las calles, y se prolongaban por cuatro ó cinco horas. ¡Aquello era un infierno frío, más aún, un supli cio del que no se salía indemne! Al día siguiente, los engripados eran multitud.

AGRADECIMIENTO.- Han pasado muchos años desde que dimos el empujón inicial a una columna destinada a mirar con ojos de ciudadano, y sin perjuicio del espíritu noticioso que campeaba en las distintas secciones del diario, los hechos cotidianos, la sensación térmica del micromundo circundante y el palpitar de nuestro corazón cosmopolita. Pensábamos en lo inmediato y jamás se nos hubiese ocurrido que el contacto con nuestros lectores se mantendría durante tanto tiempo. Siempre una carta, una llamada telefónica, un gesto de cordialidad matizaron nuestra diaria labor. Hoy leen estas modestas líneas los hijos y nietos de nuestros amigos iniciales. Han heredado y renovado el gusto por la lectura, nos lo hacen saber y acercan sugerencias que aceptamos y agradecemos.

DIFERENCIA.- En una Clìnica de Estètica de Parque Patricios, uno de las profesionales nos hizo esta aclaraciòn que compartimos. Refirièndose a las cirugìas reparadores nos decìa que las intervenciones reparadoras se utilizan en afecciones congénitas, es decir, de nacimiento, o por causas accidentales. Tambièn en los casos de carcinoma de piel o en quemaduras faciales. En el caso de las malformaciones congénitas, en varios establecimientos oficiales se interviene a los afectados: «Son servicios gratuitos o de bajo costo. Pocos saben que muchas personas normales que padecen de algún tipo de deterioro en lugar tan expuesto como el rostro, sufren de discriminación por parte de una parte de las sociedad que rechaza al diferente. Las intervenciones privadas tienen costos muy superiorés que no todos pueden afrontar», agrega el cirujano, a quien le ha tocado realizar operaciones de reconstrucción total de un rostro, totalmente desfigurado a partir de un accidente automovilístico, «El éxito depende de la seguridad del médico intervencionista, de su grado de compromiso y de la experiencia adquirida. Estamos equi devolviendo a la sociedad un sujeto nuevo dispuesto a encarar la vida de otra manera»,»La cirugía reparadora practicada en la Argentina está considerada entre las de primer nivel», aclara el médico para quién su máximo referente es el cirujano José Juri.