Historias de mi barrio

Asi que pasen 100 años

De nuestra redacciòn.– Mi vecina de Patricios, catalana ella, era ferviente admiradora de Garcìa Lorca, al que llamaba cariñosamente: «Mi Federico». Tal era su admiraciòn por el escritor que esforzadamente reunìa el dinero necesario para ver la presentaciòn de sus obras donde se presentaran.

Nunca olvidarìa esta buena mujer el exquisito recital poético de Alfredo Alcón, Los caminos de Federico. con dirección de otro catalán, Lluís Pasqual, un unipersonal estrenado en 1985 y que ella narraba con detalles a quien quisiera escucharla

Era tanta la emociòn con que esta vecina se referìa al autor de Bodas de Sangre que me interesé en el tema y asì supe que el 5 de junio de 1898 habìa nacido el poeta y dramaturgo español cuya voz intentò silenciar el fascismo y que hoy es recordado con respeto en Buenos Aires y el mundo

Federico García Lorca, el dramaturgo y poeta español asesinado a los 38 años y transformado, por obra de ese crimen, en mito. Es reconocido en todo Occidente y especialmente en el mundo de habla hispana, los homenajes se multiplican. En Buenos Aires, lo evocan también algunos espectáculos que se van reponiendo en cartelera en las distintas temporadas, es que Buenos Aires tiene una fuerte tradición lorquiana, producto tambièn de la inmigraciòn española que nos aportò sus gustos y su cultura.

Quizàs esto naciò acaso en la visita que trajo al poeta en 1930 y donde fue recibido con encendidas notas periodísticas que lo señalaban como el más importante renovador del siglo de la poesía y el teatro en lengua española. Lorca asistió a una verdadera fiebre de fans. Llegó a recibir «declaraciones de señoritas (supongo que estarán chaladas) diciéndome cosas notables, ya veréis», según les escribió a sus padres. Para la ocasión, Lola Membrives repuso Bodas de sangre y estrenó La zapatera prodigiosa.

En el centenario de su nacimiento, los tributos al autor tuvieron en el mundo, en muchos casos, un despliegue asombroso. Sobre todo en España, que destinó 1,3 millones de dólares para homenajearlo. Se lo recuerda con realizaciones de danza, música, teatro, cine y la reedición de sus obras.

Muchas veces, al recordar a Doña Carmen, esta catalana que un dìa recalò en Patricios y a la que debo mi gusto por el teatro y la literatura, no puedo dejar de imaginarla junto a «su» Federico, escuchando sus recitados, y una càlida sonrisa aparece en mis labios