La piel y sus cuidados

El frío afecta la piel tanto como el sol.  Los agentes externos tienden a agredir nuestra epidermis, la que reacciona presentando variaciones en su aspecto: se vuelve opaca, tirante, áspera y hasta puede parecer cuarteada.

¡A no asustarse! Hoy hay un sinfín de recursos para mejorar el estado de nuestra piel y defenderla de los ataques climáticos.

Uno de ellos es recurrir a un buen instituto de belleza donde expertos profesionales harán un testeo e implementarán un programa personalizado de recuperación facial.

Otro es tener un equipo básico de cosmética -no gran cantidad, pero sí marcas confiables y reconocidas- donde no debe faltar un desmaquillante, hidratante, humectante, nutritiva y,  a partir de los 40, reafirmante-antiarrugas y contorno de ojos.  La constancia en la aplicación de estos productos nos permitirá lucir una piel luminosa y sana.

Esto debe complementarse con una dieta sana y algo de actividad física.

 

Un hombre velludo está menos expuesto que una nena de 10 años. Por esa razón, los médicos recomiendan que sea el dermatólogo quien determine el filtro adecuado o, como mínimo, que consulte al farmacéutico.

*Cómo aplicarlo:  en forma pareja en todo el cuerpo 30 minutos antes de ponerse al sol, 2 gramos por centímetro cuadrado y en forma uniforme. No olvidarse de zonas delicadas: cuello, orejas, empeines y calva.

Además, hay que volver a aplicarlo cada dos horas o después de haber transpirado mucho o de haber estado en el agua más de 40 minutos.

Horarios de exposición: para evitar el daño solar no hay que exponerse entre las 11 y las 15. En esos momentos, los rayos UV son tan intensos que, si queremos permanecer al aire libre, el único modo de que no nos afecten es recurrir a la sombrilla o a un árbol.