Plaza España de Barracas: Un anécdota y un poco de historia

De nuestra redacción.- Un viejo director de cine probó allí, en el Parque España, en Barracas, bajo los ombúes majestuosos y centenarios, entre aromos y eucaliptos, filmar una pelicula después de muchos años de ostracismo. Eligió para estrella de la película uno de  esos galanes hechos para la ficción del cine: 1m65 de altura y 45kg. de peso. El actor y cantor debía cabalgar un jamelgo para nada brioso y más bien bichoco. Para la escenas generales se utilizaba un doble del jinete, pero para las tomas cercanas se requería al “verdadero”. Era cuestión de dos o tres tomas nomás, pero debieron repetirse doscientas veces, más o menos, cada una, y el “coyw-boy”no daba pie con bola: o chocaba contra un árbol de aromo o quedada estrellado contra un roble del que caían bellotas que golpeaban en su sombrero de ala ancha; patinaba al tratar de estribar (de derecha a izquierda) y cierta tarde se fue de paseo colgado del pie izquierdo que había quedado enganchado al estribo. El caballo, ajeno a todo, ¡miraba!. No se sabe si el filme fue terminado y estrenado alguna vez. Sí fue difundido que el astro de la película no trabajó nunca más

Del Parque España

Su historia

El Parque España se encuentra bordeado por las avenidas Caseros y Alcorta y por la calle Baigorri. Del otro lado de la Avenida Amancio Alcorta está el Hogar de Ancianos «Dr. Guillermo Rawson», del Gobierno porteño, y pasando la calle Baigorri está el Hospital Británico

El actual Parque España se encuentra sobre terrenos donde, alrededor de 1830, existían los Mataderos de la Convalecencia, o Mataderos del Sud.

Las tierras eran propiedad de Luis Dorrego (hermano del gobernador Manuel Dorrego, y allí se asentaron los mataderos y corrales de animales. En este ambiente transcurrió el primer cuento realista argentino, El Matadero.

Según el relato de Echeverría, este era el aspecto del Matadero del Sud hacia fines de la la década del 30:

El matadero de la Convalecencia o del Alto, sito en las quintas al Sud de la ciudad, es una gran playa en forma rectangular colocada al extremo de dos calles, una de las cuales allí se termina [Avenida Amancio Alcorta] y la otra se prolonga hacia el Este [Avenida Caseros].

Estos corrales son en tiempo de invierno un verdadero lodazal en el cual los animales apeñuscados se hunden hasta el encuentro y quedan como pegados y casi sin movimiento. […] La casilla, por otra parte, es un edificio tan ruin y pequeño que nadie lo notaría en los corrales a no estar asociado su nombre al del terrible juez muy significativos, símbolo de la fe política y religiosa de la gente del matadero.

 En 1860 una ordenanza dictó el traslado de los mataderos a un lugar más alejado del centro urbano de Buenos Aires, por cuestiones de salubridad. Esto no fue cumplido, y en 1868 fue rechazado el reclamo de las abastecedoras de carne, que pedían quedarse allí. Finalmente el lugar fue desmantelado, y en marzo de 1870 fue aprobada una ordenanza que resolvía la apertura de una plaza pública en estos terrenos.

Finalmente hacia 1871 o 1872 fue inaugurado el espacio público, aunque la fecha exacta no consta en las Memorias Municipales. El lugar fue llamado Plaza de los Inválidos, en homenaje a los sobrevivientes de la Guerra. El diseño de la plaza se atribuye al ingeniero y Director General de Paseos Públicos Eugenio Courtois, y al paisajista Carlos Thais

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