Qué tal un poco de historia?

De nuestra redacción. Un modelo a seguir: los subtes

Hace más de diez años se empezó a vislumbrar qué se queria hacer con los subtes, y esto se acentuó definitivamente luego de las privatizaciones encaradas por el Estado nacional. En ese momento, se pudo definir un proyecto en el que el subte cumple un papel clave para el desarrollo del transporte en la ciudad de Buenos Aires. Todo comenzó allá lejos y hace tiempo, con la extensión de la línea D hasta Ministro Carranza

Aunque hoy parezca extraño, en ese momento esa obra fue cuestionada por la cantidad de tiempo que insumió, pero fue el punto de partida para que los subterráneos inicien un recorrido que todavía no tiene fin.

El progreso, en todos los órdenes, siempre necesitó de una dosis de imaginación y otra de coraje. No debe ser fácil encarar obras de tanta envegadura y a tan largo plazo, con tanta movilización de elementos y de material humano en función de un proyecto que por momentos debe parecer faraónico, porque si bien se puede hacer por etapas, hay que tener muy en claro los pasos a seguir para no perderse en el intento

Esto pudo ser definido gracias a una visión de las tareas a encarar compartida entre los funcionarios y el sector privado, lo que tuvo como consecuencia poder contar hoy el importante progreso logrado,con una perspectiva firme de ampliaciones futuras

Este panorama, que en ese momento parecía un imposible, no sólo incluyó la extensión de la línea B, o la de línea E hasta Retiro, sino que también definió la construcción de nuevas líneas como la I, la F y la H que actualmente llega hasta la estación Hospitales, pasando antes por Parque Patricios y que se convirtió en una gran mejora para el barrio.

Especialmente si tenemos en cuenta que al cobrar vida el lado sur de la Ciudad y trasladarse la sede del Gobierno porteño a Patricios, la necesidad de un medio masivo, rápido y eficiente como lo es el subte, mejoró en forma más que notable el acceso

Todo lo expuesto reafirma que el tratamiento de la cuestión del transporte subterráneo es un modelo a seguir, y no es descabellado pensar que si los funcionarios nacionales hubiesen tomado a los subtes como caso testigo, los ferrocarriles metropolitanos y regionales no hubieran atravesado las situaciones de crisis tan importantes que padecieron .

Es tiempo, entonces, de que los funcionarios logren plasmar una politica de transporte efectiva para que, de una vez por todas, no sólo el subte sino también los ferrocarriles argentinos ocupen el lugar que les corresponde por derecho histórico y por su potencialidad futura.