«Tiene la palabra»: El espacio de los vecinos de la Comuna 4

De nuestra redacciòn. Opiniòn de Griselda Marotto de Parque Patricios

EDUCACION.-La decadencia y la falta de adecuada preparación de los egresados de la escuelas secundarias bonaerenses ha quedado evidenciada, ya unos años atràs, al tomarse una evaluación a un grupo de aspirantes a ingresar en la cursada de la carrera de abogacía que se dicta en la Facultad de Derecho de la ciudad de La Plata.

El profesor encargado de tomar la prueba leyó azorado de las respuestas correspondientes a un cuestionario elaborado en base a preguntas de cultura general. La opinión recordará que la mayoría desconocía el nombre de pila del Presidente de la Nación y de sus colaboradores, del gobernador provincial, de su gabinete y de los ministros nacionales y bonaerenses, amén de confundir hechos históricos, fechas y lugares, y ubicación cronológica en tiempo y espacio. En suma, la mayoría contestó con dislates a un listado de preguntas que no necesitan de la ayuda del diccionario o de los manuales de estudio. Es decir, además de ignorantes, los aspirantes a ejercer el noble arte de la abogacía padecen de desinformación y de un desinterés manifiesto por el conocimiento puro y accesible. ¿Qué métodos de enseñanza se siguen hoy? ¿Dónde quedó en el tiempo la tan cacareada reforma educativa y el nivel alto exigido a los profesores del ciclo medio? ¿Qué se aprende hoy en los establecimientos secundarios? ¿Cómo se maneja el vínculo entre realidad y ficción, toda vez que algunos alumnos confunden personajes y héroes de carne y hueso con ideales de cartón y papel pintado? ¿En qué momento se derrumbó el estupendo equilibrio entre educación y cultura y se fue descendiendo a los niveles más bajos de qué se tenga memoria?

La educación de excelencia del ayer inmediato quedó reservado para institutos privados y exclusivos. Los demás fueron mudos testigos de la decadencia atroz y de sus trágicos resultados. Pero si algo faltaba para sembrar más zozobra y expectativa fue la palabra de un educador perteneciente a la facultad en donde se tomó la prueba: «Y pensar que estos aspirantes van a ser profesionales dentro de cuatro años». La impresión que da esta aseveración permite suponer que se aceptaría a los ingresantes y que esta evaluación fue solo un sondeo de la situación. Porque, de lo contrario, la universidad pública estaría utilizando el dinero de los contribuyentes para solventar a estudiantes crónicos que no alcanzan a cumplir con el mínimo de educación indispensable para cursar una carrera asentatada en bases sólidas y de conocimiento.