Un detenido y más de 250 autopartes secuestradas en taller que había sido clausurado y contaminaba en Villa Luro

 

La Policía de la Ciudad detuvo al dueño de un taller en Villa Luro, que atendía una flota de más de 100 taxis, pese a que el local se encontraba con una clausura vigente desde 2018, y secuestró más de 250 autopartes ilegales.

Durante una inspección conjunta de la Policía de la Ciudad, el Cuerpo de Investigaciones Judiciales (CIJ) del Ministerio Público Fiscal de la Ciudad, y distintas dependencias del Gobierno porteño, también se corroboró que desde el taller se vertían sustancias tóxicas al desagüe pluvial.

Por disposición de la Fiscalía Penal, Contravencional y de Faltas N° 25, a cargo del Dr. Roberto Maragliano, la División Operaciones Especiales Requeridas por el Ministerio Público, del departamento Contravenciones y Faltas de la Policía de la Ciudad, llevó a cabo una inspección en un taller mecánico ubicado en avenida Rivadavia al 10100.

El procedimiento fue llevado a cabo conjuntamente con personal del CIJ,  la Agencia Gubernamental de Control (AGC) y la Dirección General de Fiscalización y Control del GCBA, y al llegar se comprobó que el lugar se encontraba violando una clausura vigente desde el 27/08/2018, y a su vez personal de la Agencia de Control Ambiental (APRA) comprobó que estaban vertiendo aceite usado y otros residuos tóxicos al desagüe pluvial, por lo que se labró la respectiva acta. 

En un entrepiso fue hallada una gran cantidad de autopartes usadas, por lo que fue convocado de forma inmediata personal de la División Sustracción de Automotores de Policía de la Ciudad, quienes constataron que había repuestos de carrocería, asientos, vidrios, blocks de motores, cajas de cambio, alternadores, frenos, llantas y cubiertas en Infracción a la «Ley de Autopartes» 25.761, por lo que la fiscalía dispuso la detención del gerente operativo del taller, un hombre de 54 años.

Durante el operativo fue identificada una mujer de 50 años, quien era apoderada de una flota de más de 100 taxis, y se pudo determinar que el taller era usado para el mantenimiento y reparación de esas unidades con repuestos usados, las cuales luego salían a prestar servicio con elementos de origen dudoso y sin el debido control, poniendo en riesgo la seguridad pública.

Con respecto al local, se procedió a su cierre y se implantó consigna policial para efectuar más tarde el conteo y secuestro de todas las autopartes, que superaban las 250.