Un nuevo aniversario de la muerte de Brian Jones y Jim Morrison

De nuestra redacción.- El dia 3 de julio es una fecha negra para el rock mundial, ya que en 1969 murió trágicamente el primer lider de los Rolling Stones, Brian Jones, y al año siguiente falleció misteriosamente el cantante y compositor de los Doors, Jim Morrison.

Si bien la figura de Jones fue eclipsada por Mick Jagger, Morrison sigue generando recuerdos y periplos hacia su tumba.

La constante peregrinación de fans que aún hoy continúa visi tando la tumba de Jim Morrison en el cementerio parisino de Pére Lachaise, demuestra que el reconocimiento y la admiración por el singular vocalista de The Do-ors se mantienen intactos a 27 años de su muerte.

A fines de la década del sesenta, The Doors marcó su ingreso en la escena musical con uno de los discos debut más contundentes en la historia. Mientras parte del «sueño hippie» y sus postulados de paz y amor se hicieron añicos, este grupo quedó intacto, porque desde antes ya venía predicando que las cosas no eran tan bellas y coloridas como las que pintaban The Byrds, Buffalo Springfield y Jefferson Airplane.

The Doors se diferenció por las constantes y ricas referencias a la cultura y la influencia de Rimbaud, Baudelaire y demás de los llamados «poetas malditos». Las letras de Morrison expresaban una rebeldía intelectual, compleja y a la vez sincera y espontánea. Iba más allá del rechazo a la autoridad, y muchas veces se des-cribió como que «era un viaje por la mente de un ser humano».

Dueño de una de las voces más personales y potentes que dio el rock, Jim Morrison también tenía una escena sensual y atrapante.

Más que un cantante fue un recitador, un osado improvisador que, como apasionado del cine, siempre tenía bajo la manga alguna historia fantástica, algún cuento increible (pero al mismo tiempo real) cargado de imágenes.

A pesar del éxito del grupo, nunca persiguió la idea de convertirse en estrella de rock, y su deseo era dedicarse a la poesia pero el fracaso comercial de sus libros The lords, The new creatu res y An american prayer evidenció que sus fans lo preferían como cantante.

Tras la grabación del álbum LA. Woman y con el objeto de tomarse unos meses para descansar y escribir, en marzo de 1971 Morrison viajó a París con su mujer, Pamela Courson. Pero su estadía en la capital francesa fue efimera: el 3 de julio de ese mismo año, la voz de los Doors moria en la bañera, victima de un paro cardiaco, aunque algunos afirman que se suicidó al ingerir una letal mezcla de drogas y alcohol.

Más allá del peregrinaje a su tumba, la música siempre siguió vigente, con un compilado que fue Disco de Oro a fines de los ’70, y el suceso del film The Doors, de Oliver Stone, además de la influencia ejercida sobre bandas como Jesus & Mary Chain, Joy Division, Echo & The Bunny men y The Cure.